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Monica_55905 Oct 08

Gas: Oportunidades para aprender y actualizar

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Entrevista con Luis Bertrán, al término de su mandato como Secretario General de la International Gas Union (IGU)
¿Cuáles han sido los cambios más recientes que ha observado durante su mandato en IGU?

Esta pandemia coincide con un cambio dentro de IGU, que resultará en poder integrar totalmente en la secretaria todas las actividades ya que teníamos la de public affairs reportando a la Presidencia. Ahora, los eventos, la atención a miembros y public affairs se coordinan en su conjunto en la secretaría. Con estos cambios internos IGU reunifica estos campos dentro de la secretaría, lo que nos hará más efectivos, e incrementa nuestro profesionalismo.

Además de esto, hemos reforzado el ya mencionado equipo de public affairs, hemos incrementado nuestro contenido (a través de una publicación digital) y con esto pretendemos que la secretaria estreche los vínculos con los comités,  que son los que representan la industria del gas en las distintas partes de la cadena, y los que nos proveen del conocimiento sobre la industria de gas y los últimos desarrollos.  

La pandemia también ha reforzado los sistemas digitales de IGU, para facilitar las reuniones virtuales y adaptar nuestro nuevo modo de trabajo post-Covid. Esto también facilitará la agilización de temas burocráticos para que sea más fácil cumplir los requisitos de la asociación con menos esfuerzo.
 
¿Cuáles han sido las mayores evoluciones de IGU durante la totalidad de su mandato?

La secretaria que tomé en 2016 después de dos años como Deputy Secretary, durante los cuales tuve la oportunidad de participar en un proyecto de transformación de la IGU. En este proyecto que ha llevado prácticamente todos los cinco años de mi mandato decidimos transformar tres cosas importantes de la IGU: uno era la estructura de membresías, dos la organización de eventos y el tercero lo que llamamos gobernanza.

Ha sido para mí un placer poder liderar estos cambios; lo primero que hicimos en 2016-17 fue reorganizar las membresías, adecuando las cuotas según el tamaño de la industria de cada país, lo que nos permitió abordar más temas de promoción del gas en otros ámbitos.

El segundo cambio que hicimos importante fue dar homogeneidad a nuestros eventos, y a crear continuidad entre dos eventos organizados por distintos miembros, lo que nos ayudó a aumentar la brand awareness de IGU externamente. Para ello, establecimos un Director de eventos, y logramos acuerdos de royalty de los eventos de la IGU para la Secretaria.

Todas estas iniciativas reforzaron nuestras finanzas, lo que nos permitió poder cambiar la secretaria itinerante a una permanente, pagada por la propia asociación, que sería el tercer gran cambio.
 
¿Cuál ha sido el progreso del gas que ha observado?

La industria del gas ha continuado creciendo en estos años. En 2018 y 2019 tuvimos el mayor crecimiento de la historia del gas de los últimos 20 años. Creció por encima de la demanda global de energía, lo que significa que el gas ganó peso en el mix energético, pasando del 21% al 24% globalmente. Por tanto, contribuimos más a satisfacer las necesidades energéticas del mundo.

Dentro de este crecimiento, destaca el GNL, que ha estado creciendo a ritmo de dos dígitos en los últimos cinco años de todo mi mandato, un desarrollo impresionante.

Ha crecido el número de terminales gasificadoras, el número de barcos, de toneladas transportadas, el número de países que usan el GNL. Otro factor importante es que este crecimiento ha ido acompañado de una contención de precios. Para esto ayudó mucho la llegada del gas de EEUU, que se convirtió en un exportador mundial y marcó tarifas a precios muy competitivos.

La contención de precios ha permitido que la industria se expandiera y que los usuarios finales pudieran acceder al gas de una manera competitiva, comparada con otras fuentes. Todo esto, por supuesto, reduciendo emisiones de gases efecto invernadero, donde también tenemos una oportunidad de continuar ayudando a la lucha contra el cambio climático. El beneficio medioambiental añadido no se puede ignorar.

En 2020 con la crisis de la pandemia se han reducido consumos, sin embargo, en el 2020 cuatro nuevos países comisionaron su parte de regasificación, tenemos cuatro nuevos importadores de GNL, y a pesar de que se tuvo un bache de consumo durante la primera parte del año, al final del ejercicio, se acabó con una cifra de crecimiento positiva de uso del GNL del 0 4%, en plena crisis.

La transición energética no se ha ido a ningún lado, y el gas continúa jugando su rol, siendo una opción perfectamente válida para dejar atrás los otros fósil fuels más contaminantes.   Por ejemplo, con el switching de cambio de carbón a gas, que supone un coste bajísimo, se tiene una recuperación de la inversión muy rápida, y una ganancia ambiental enorme.
 
¿Qué sectores presentan oportunidades especialmente interesantes?

Hay una oportunidad muy atractiva en el sector transporte. Donde más potencial hay es en el sector de transporte marino, pero en tierra también hay mucho potencial de uso del gas, sobre todo en transporte pesado, de buses, camiones y a partir de ahí en trenes, donde la electrificación de líneas no se ha realizado. La dificultad de incorporar baterías a transporte de carga pesada nos sitúa al gas como una solución excelente, que además abre la puerta al transporte sostenible gracias poder usar en el futuro próximo, gases renovables, como el hidrógeno y el biometano.
 
En transporte la inversión a corto plazo ya es rentable, pero también tenemos de esta manera una seguridad de la viabilidad a largo plazo. Tenemos una solución de continuidad para el futuro, y además pudiendo llegar a la neutralidad de emisiones de carbono.
 
Otra área con mucho potencial es el de la producción de biogás y de hidrógeno. Sabemos que a día de hoy con la biomasa disponible, no se cubren todas las necesidades  para generar todo el gas que usamos  hoy a partir de fuente tradicional fósil, pero disponemos de desarrollo  tecnológico que está ahora siendo testado, que sabemos que tiene que funcionar, ( estamos en la fase de desarrollo de proyectos reales): la captura y storage de dióxido de  carbón ( el CO2) conocido como tecnología CCS, que permitirá descarboniza el gas natural de origen fósil e igualarlo al renovable en cuando a emisión de gases efecto invernadero. . Esta captura y almacenamiento de co2 nos permitiría ser neutros en carbono usando el gas tradicional, una variable que, cuando hayamos agotado la posibilidad de crear todos los bio gases naturales renovables, implicaría que podemos continuar usando gas natural con neutralidad de emisiones de carbono.
 
¿Cómo ves al sector con respecto a SDG7s y ambiciones de neutralidad de emisiones?

En Europa, Noruega es un exportador de gas que ha manifestado su interés en exportar hidrógeno y quedarse co2 en los antiguos depósitos. En Oriente Medio Arabia Saudí que también ha manifestado que está dispuesta a enviar hidrógeno en lugar de metano a Europa y luego tenemos Estados Unidos y Canadá con tecnologías que también quieren conseguir la descarbonización de la industria del gas con el complemento del carbón capture and storage. Rusia también se ha sumado a los países desarrollando esta tecnología. Estas actividades son todas muy positivas.

Con COP26 en Glasgow podemos esperar ver presentaciones de este carbon capture and storage para neutralidad de emisiones por parte de bastantes países, y una asociación de países con esta tecnología está formándose.

Es refrescante tener esta visibilidad en la movilizando de la descarbonización y a todos estos países, especialmente Arabia Saudí o Rusia renovando sus portfolios.
  
¿Puede darnos su visión de los mercados Latinoamericanos y del Caribe?

Sobre la región de Latinoamérica y Caribe, tenemos estas grandes reservas en el continente con yacimientos en Argentina, Perú, Brasil, Bolivia, etc. que tienen el potencial de ser autosuficientes en energía en el continente sin depender del mercado internacional. Ahora mismo tenemos a Chile, que está comprando gas, Bolivia vendiendo y tenemos a Trinidad & Tobago exportando GNL al exterior. Esto es indicativo de la capacidad de desarrollar el mercado regional, con mejores costes y soluciones para toda la región.  

Para que la integración regional funcione tenemos que desarrollar la infraestructura y los mercados regionales en sí, a nivel de regulación para que los actores tengan la capacidad de operar y la agilidad que demanda el sector energético.

Si hacemos un overview más detallado, en el cono sur tenemos el yacimiento de Vaca Muerta, con los países vecinos siendo los primeros beneficiarios lógicos a través de gasoductos. Estos serían Chile, Uruguay, Paraguay y hasta Brasil.

Luego tenemos la zona del norte de Sudamérica y Caribe donde la propia geografía de las islas hace del GNL la mejor opción. En este mercado Colombia está comprando en este momento, pero aún tiene producción propia y continúan sus labores exploratorias.

Panamá también importa, pero con el paso de barcos de GNL está en proceso de crear un hub en la zona del caribe. Tenemos Trinidad & Tobago como un productor importante de gas con exportaciones de GNL que pueden cubrir el mercado regional. O sea, que hay varios players que pueden ayudar a desarrollar el mercado regional del GNL en esta área.

Un aspecto clave a desarrollar son las medidas regulatorias, aportando una normativa regional para que los operadores puedan interactuar e intercambiar energía. Esto está al alcance  poniendo reglas basadas en las ya existentes en el mercado mundial, como está pasando en Europa, con todos los países de la región  aceptando estas normas y operando bajo los mismos standards.

Para esto se necesita que los gobiernos entiendan que hay un beneficio desarrollando los mercados regionales, y que faciliten que la regulación sea compatible de un lugar para otro, para que no se creen barreras artificiales, y se mantenga un estándar de calidad.
 
En resument, el gas natural ha abierto la puerta de la competitividad en el futuro. Es importante que continuemos acelerando el uso del gas sobre todo el switching de combustibles sólidos, la introducción de gases renovables y el desarrollo de mercados internos para el bien común de Latinoamérica