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Monica_55905 Aug 26

El rol protagónico del sector energético en la post pandemia

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El sector energético: una contribución sustancial en la recuperación económica de la región - Alfonso Blanco, Secretario Ejecutivo de OLADE 
Desde que se declaró la pandemia de COVID 19, utilizando el fabuloso espacio de liderazgo regional que me brinda ser Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía me he encargado de trabajar sobre el rol del sector energético en la recuperación económica de América Latina y el Caribe (ALC). Algo que hemos compartido en su abordaje con líderes del sector y socios estratégicos regionales y globales (el Banco Interamericano de Desarrollo, la Agencia Internacional de Energía, la Agencia Internacional de Energías Renovables, entre otros). El concepto que está detrás en el trabajo con nuestros socios es utilizar las inversiones necesarias en infraestructura en la región destinadas a acelerar las transiciones energéticas, modernizar el sector energético, digitalizarlo, descarbonizar nuestras economías y aprovechar los abundantes recursos (renovables y no renovables) que dispone la región como un motor dinamizador de la economía regional post pandemia y generador de empleos.

Las principales economías globales han comprometido importantes recursos para inyectar inversión y financiamiento para la reactivación económica. La infraestructura energética es uno de los canales elegidos para potenciar esa reactivación sostenible. En 2020 las 50 mayores economías globales anunciaron un total de 14.6 trillones de dólares de los cuales 314 billones de dólares de la inversión prevista está destinada al sector energía y una recuperación verde.

Sin embargo, nuestra región parte de una situación completamente diferente. Las economías de ALC se encontraban con posiciones fiscales debilitadas antes de enero 2020 y con niveles de crecimiento muy bajo o incluso recesión, y siendo las economías basadas en sus industrias extractivas las más afectadas comparativamente. En ese contexto, el espacio de endeudamiento o los recursos públicos fueron destinados a atender las necesidades sanitarias.

No obstante, muchos países de la región empezaron a identificar que el rol y participación de la inversión privada en el sector energía, la prospectiva a nivel de las nuevas tecnologías, el desarrollo de infraestructura energética que permita ampliar la penetración de fuentes renovables, la digitalización de los sistemas, la innovación, la integración energética regional, el aprovechamiento de los recursos naturales y las tecnologías disruptivas tendrían un especial impacto en la creación de empleo y en la reactivación económica.

Hace algunas semanas se inauguró en Chile la primera central de concentración solar en nuestra región. En los últimos seis meses, varios países de LAC ya lanzaron sus estrategias de incorporación del hidrógeno como vector energético, en muchos casos con la visión de convertirse en exportadores del combustible en un futuro. La movilidad sostenible ya es parte de las políticas sectoriales de muchos países y se trabaja en los esquemas para la reconversión y descarbonización del transporte.

Nuevos procesos destinados a la incorporación de capacidad de generación a partir de fuente renovable, modernización regulatoria para promover una mayor digitalización, la generación distribuida o el almacenamiento de energía están en proceso de incorporación en muchos países. Adicionalmente, ALC ha empezado a pensar en el rol que tendrán los denominados minerales críticos (cobre, litio, níquel, cobalto y las tierras raras) necesarios para habilitar las transiciones energéticas.

Tenemos indicios del inicio de un camino para proyectar una recuperación económica gradual que incluye en su camino crítico al sector energético. Sin embargo, aun cuando tenemos algunas buenas señales, esa trayectoria no es uniforme ni logra muchas veces una continuidad temporal.

Lo que nos deja esta pandemia es que seguramente las brechas de desarrollo se ampliarán entre las economías regionales. Retrocederemos en muchos de los espacios ganados a nivel de indicadores de desarrollo humano, incluida la universalización del acceso a la energía y la asequibilidad a los servicios energéticos por parte de nuestra población y así nuevamente los sectores más vulnerables serán los más afectados como consecuencia de esta crisis global.

Como observaron, me enfoqué inicialmente en el concepto de la recuperación sostenible, dejando intencionalmente de lado el rol de los hidrocarburos y combustibles fósiles para el final de este análisis. Siempre he sostenido que los hidrocarburos están presentes en el desarrollo energético futuro de América Latina y el Caribe. Esta realidad que refiere a la vigencia del petróleo y sus derivados y el gas natural, aún por décadas, no es contradictorio con que deban existir esfuerzos para descarbonizar las economías globales y reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

En el escenario post pandemia el rol del gas natural en América Latina para dinamizar y ampliar los mercados regionales y reducir la intensidad de carbono en muchos usos finales de energía y en la generación de electricidad será un elemento fundamental en las estrategias de descarbonización. Por otro lado, en el esquema de precios relativamente elevados del petróleo que se observan actualmente la viabilidad para la exploración y explotación de los recursos no convencionales de gas y petróleo que dispone la región, posiblemente dinamizará el flujo de inversiones en nuestra región (siempre que exista la seguridad jurídica e institucional necesaria para garantizar estas inversiones).

Otro elemento que debemos agregar a este enfoque es que muchos de los grandes jugadores del sector hidrocarburos están transitando el camino a ser empresas energéticas y en algunos casos ya se han expresado a favor de que establezcan esquemas de precios al carbono. Estos elementos gradualmente tendrán un impacto en nuestra región, en las inversiones y en el reposicionamiento de las empresas. El punto acá es que el sector hidrocarburos deberá posiblemente salir de su zona de confort e innovar en nuevos modelos de negocio, oportunidades transversales y tecnologías, entre otros.

La viabilidad de una recuperación verde en el resto del mundo, está muy asociada a asegurar la competitividad de las fuentes de energía de origen renovable. Eso en esencia no resultaría compatible con un escenario de precios bajos del petróleo. Pero el lector debe tener cuidado en la interpretación de este enunciado anterior, el escenario de precios futuros tampoco es ajeno a lo que se pueda observar a nivel geopolítico con la incorporación de nueva oferta de petróleo a partir de eventuales levantamientos de sanciones y la posición de oferta que adopten los grandes productores, aspectos que estarán presentes en el escenario de corto y mediano plazo.

Resumiendo, las transiciones energéticas, la digitalización, las tecnologías disruptivas tienen la potencialidad de generar empleos, dinamizar las economías y apoyar en el desarrollo de nuevas cadenas de valor en América Latina y el Caribe. Por otro lado, los hidrocarburos (gas y petróleo) también tendrán un escenario de contribución sustancial en la recuperación económica de la región.

El gran desafío es que se logre fijar en los tomadores de decisión, públicos y privados, esta visión sobre el rol protagónico que potencialmente puede tener el sector energético en la post pandemia y se sigan construyendo estrategias efectivas con tal propósito.

Saludos desde Quito-Ecuador.
Alfonso Blanco
Secretario Ejecutivo de OLADE