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Monica_55905 Jul 08

Cambio climático, el papel de los bancos en este reto

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El SARAS contribuye al financiamiento sostenible, ya que se encarga de identificar y reducir los riesgos inherentes de la actividad económica de las actividades y empresas financiadas y buscar oportunidades de generación de impacto positivo. 
Para los bancos, estos beneficios se traducen en la disminución del riesgo en la cartera, en la verificación de nuevas oportunidades de financiamiento y mayor acceso a fondeo.

Varios factores ambientales y sociales pueden llegar a afectar a las empresas. Por ejemplo, los impactos del fenómeno del Niño, huelgas, cambios regulatorios, etc. Por otro lado, las empresas pueden afectar al medio ambiente y a la sociedad, a través del uso indiscriminado de recursos, incumplimiento de leyes laborales, entre otros.
 
En un contexto de transición hacia una economía baja en carbono, hay que preparar a las empresas en cómo abordar, reducir y gestionar estos riesgos y cómo fomentar negocios más sostenibles. En este sentido, los bancos juegan un papel fundamental, principalmente por ser entidades autónomas en la toma de decisiones para financiar o no un proyecto y fundamentales para viabilizar las diferentes actividades económicas.
 
Desde hace algunos años los bancos vienen realizando evaluaciones detalladas de las actividades que sus clientes ejercen. Esto con el fin de mitigar y prevenir los riesgos de tipo ambiental, social y económico a los que se enfrentan diariamente. Esta práctica ha beneficiado la prevención de la materialización de los riesgos operativos, de mercado, de reputación y, en algunos casos, legales.
 
Dentro de las motivaciones principales que han llevado a los bancos involucrar estos análisis dentro de sus operaciones de crédito están: las demandas regulatorias, como es el caso de Brasil con la Resolución 4.327 de 2014; las exigencias del mercado, principalmente de fondeadores internacionales o bancos multilaterales; y, de modo más amplio, un entendimiento cada vez más claro – y respaldado por investigaciones – de la correlación en las empresas entre el desempeño financiero y el socioambiental.
 
En la práctica, los bancos en Latinoamérica han venido estableciendo políticas, mecanismos y procedimientos internos que llevan a una evaluación sistemática de los riesgos. Esta evaluación ha permitido que dichas instituciones tengan un conocimiento integral de los clientes en materia de sostenibilidad, fomentando una responsabilidad colectiva y la construcción de un círculo virtuoso en la relación cliente-banco.
 
El mecanismo usado para aplicar dichas evaluaciones es el Sistema de Administración de Riesgos Ambientales y Sociales – comúnmente llamado SARAS. El SARAS es el conjunto de políticas, prácticas, procedimientos y herramientas que permiten hacer la identificación, categorización, evaluación y administración de los riesgos ambientales y sociales que se pueden presentar en un sector, proyecto o empresa financiada.
 
Un SARAS debe cumplir con 5 características fundamentales para que sea un sistema eficiente. La primera se relaciona con el cumplimiento normativo de cada país, teniendo en cuenta que el proceso de evaluación debe estar alineado con la regulación. La segunda tiene que ver con el diseño, que depende siempre de la realidad de cada institución financiera: debe ser elaborado de modo a estar integrado al proceso crediticio y no como un proceso en paralelo, para no generar ineficiencias y cuellos de botella.
En tercer lugar, el diseño completo del sistema y su consistencia, el cual debe evitar cambios significativos en los procedimientos de otorgamiento de crédito en períodos cortos de tiempo. Relacionado a eso, el cuarto punto es la necesidad de transversalidad del sistema, compartiendo roles y responsabilidades para facilitar su implementación y mantenimiento. Finalmente, el sistema debe ser pensando en el sentido de identificar posibilidades de mejoras e incentivar a la adopción de buenas prácticas ambientales, sociales y económicas por parte del cliente – y no como un filtro de negocios.
 
Para que la entidad financiera cuente con un SARAS que cumpla con las características antes mencionadas, se debe llevar a cabo un diagnóstico inicial que incluya la sensibilidad ante los riesgos ambientales y sociales de las actividades de sus clientes. Posteriormente, en el diseño, se establecen las políticas, procedimientos y herramientas necesarias. Por último, se debe llevar a cabo la implementación, acompañada de capacitaciones y de un piloto que muestre resultados reales de la aplicación.
 
La implementación de estos sistemas ha permitido que los clientes bancarios implementen medidas que protejan al medio ambiente en la ejecución de sus actividades diarias, contribuyendo significativamente en la lucha contra el cambio climático y el cuidado de los ecosistemas. Por un lado, esto favorece a los bancos a que protejan sus inversiones y reduzcan la posibilidad de pérdida de sus recursos. Por otro, también genera nuevas posibilidades de negocios: acceso a otros tipos de fondeo, al cumplir con las exigencias de multilaterales y fondos enfocados en la temática ASG; identificación de negocios verdes que pueden ser financiados por líneas de crédito sostenibles, e, incluso, a la emisión de bonos sostenibles.
 
Existen iniciativas que buscan promover la inclusión de estos sistemas en el sector bancario. Una de estas es la que lidera UNEP FI, la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. A nivel mundial, UNEP FI desarrolla un programa de formación apoyando a que las entidades financieras implementen sistemas eficaces que permitan realizar una gestión del riesgo ambiental y social eficaz: el curso virtual sobre Análisis de Riesgos Ambientales y Sociales (ARAS).
 
Otro ejemplo es el Manual práctico para la implementación de SARAS en instituciones financieras elaborado por eco.business Fund y SITAWI. El manual busca orientar a las Instituciones Financieras en cada etapa de desarrollo de un SARAS: diagnóstico, diseño e implementación.
 
Este es un momento importante en la implementación de SARAS, ya que la inversión Sostenible viene tomando protagonismo en el mundo entero y es necesario que las instituciones financieras y los inversionistas demuestren la integración de los temas ASG en sus procesos de inversión desde un punto de vista integral.
 
 
Por Aura Paola Moreno Monsalve Analista de Finanzas Sostenibles LAC – SITAWI Finanzas para el Bien, publicado originalmente en la revista Gerencia Ambiental, Media Partners de EnergyNet.